Bienvenido a Biblia Viva. En esta entrada, desvelaremos el significado de ‘despojarse’ en la biblia. Este concepto bíblico, usualmente relacionado con la renuncia a los bienes materiales y a la vieja naturaleza pecaminosa, es un término clave en la comprensión de la vida cristiana. Exploraremos en profundidad su contexto y aplicaciones, respondiendo a la consulta: ¿Qué significa despojarse en la Biblia? Acompáñanos en este viaje lleno de aprendizaje y revelación.
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ToggleInterpretación Bíblica: ¿Qué Significa ‘Despojarse’ en la Biblia?
‘Despojarse’ es un término que se utiliza en varias ocasiones en la Biblia, principalmente en el Nuevo Testamento. En su sentido básico, significa quitarse algo, como uno se quita una prenda de vestir. Sin embargo, en el contexto bíblico, este acto representa algo más profundo y espiritual.
En la epístola a los Colosenses, Pablo habla acerca de despojarse del antiguo hombre: «Por tanto, haced morir lo terrenal en vosotros […] y habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hecho […]» (Colosenses 3:5-9).
Aquí, ‘despojarse’ significa abandonar las prácticas y deseos antiguos que eran parte de nuestra vida antes de conocer a Cristo. Significa renunciar a nuestros pecados y a la manera antigua de vivir. Es un llamado a deshacernos de todo aquello que nos aleja de Dios y que no refleja la nueva vida que hemos encontrado en Jesús.
En Efesios, el término se utiliza en un sentido similar: «En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos […]» (Efesios 4:22). De nuevo, ‘despojarse’ se refiere a dejar atrás nuestro antiguo yo — nuestras antiguas formas, pensamientos, acciones y maneras de ver el mundo.
Por lo tanto, el ‘despojarse’ en la Biblia es un acto de liberación. Es deshacerse de lo que nos ata a nuestro pasado pecaminoso, y permitirnos vivir una nueva vida en Cristo. Es una transformación que refleja la salvación y la renovación que hemos encontrado en Jesús.
¿Qué significa despojarse de sí mismo?
En el contexto bíblico, despojarse de sí mismo significa dejar a un lado nuestros propios deseos, ambiciones y planes para seguir la voluntad de Dios.
Es un acto de sumisión y obediencia a Dios, en donde priorizamos los planes de Dios sobre los nuestros. Esto puede implicar hacer sacrificios personales y renunciar a ciertos aspectos de nuestra vida que pueden interferir con nuestro seguimiento y servicio a Dios.
Lucas 9:23-24 nos dice: «Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; pero todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará.»
El versículo nos enseña que debemos abandonar nuestros deseos egocéntricos y seguir los pasos de Jesús, llevando nuestra cruz (los desafíos y sufrimientos que enfrentamos) con amor y fe. Al hacerlo, aunque podamos perder cosas terrenales, ganamos la vida eterna en Cristo.
Por lo tanto, despojarse de sí mismo es un acto de renuncia, sacrificio, y entrega total a Dios, donde buscamos cumplir no nuestra voluntad, sino la voluntad de Dios en nuestras vidas.
¿Qué significa que Jesús se despojó?
Según la Biblia, cuando se menciona que Jesús «se despojó», se está haciendo alusión a su humildad y sacrificio. Esta frase es originaria del versículo bíblico Filipenses 2:7-8, en el cual se explica que Jesús se despojó de su rango divino para tomar la forma de un siervo y vivir como un ser humano en la tierra.
Se despojó no significa que él cesara de ser Dios, sino que voluntariamente dejó a un lado sus derechos y privilegios divinos en su encarnación para poder cumplir con el propósito de Dios. Él bajó a nuestro nivel para llevar nuestros pecados y salvarnos.
Lo tradicionalmente aceptado es que esta frase «se despojó» es una expresión de la humildad y la abnegación total de Jesús, quien siendo Dios, decidió venir a la tierra como hombre y como siervo para cumplir con el plan de salvación para la humanidad.
¿Qué significa deshacerse del viejo hombre?
«Deshacerse del viejo hombre» es una metáfora en la Biblia que representa el abandono de nuestra naturaleza pecaminosa y egocéntrica para adoptar una nueva naturaleza en Cristo. Este concepto se encuentra principalmente en las cartas del Apóstol Pablo, donde lo describe como parte fundamental de la transformación cristiana.
Uno de los versículos bíblicos que hablan de esto es Efesios 4:22-24 (NVI): «…dejen de vivir como antes. Abandonen su antiguo modo de vida, desháganse de su viejo hombre, que está corrompido por sus deseos engañosos; renueven la actitud de su mente, y vístanse del nuevo hombre, creado a imagen de Dios en verdadera justicia y santidad.»
Aquí, «el viejo hombre» representa todo lo que fuimos antes de conocer a Cristo: nuestros pecados, malos hábitos, pensamientos negativos, etc. Deshacerse del viejo hombre significa abandonar estos aspectos negativos de nosotros para dar paso a la renovación espiritual.
Un pasaje similar se encuentra en Romanos 6:6-7 (NVI): «Porque sabemos que nuestro viejo hombre fue crucificado con él para que, al quedar sin efecto el cuerpo dominado por el pecado, dejáramos de ser esclavos del pecado». Aquí, Pablo dice que al aceptar a Jesucristo, «nuestro viejo hombre fue crucificado», es decir, nuestra antigua naturaleza pecaminosa fue destruida.
En resumen, deshacerse del viejo hombre es dejar de lado la antigua naturaleza pecaminosa y adoptar una nueva naturaleza en Cristo, que se caracteriza por la justicia, la santidad y la ausencia de pecado. Esto implica un cambio radical en nuestra forma de pensar, actuar y vivir.
¿Qué implica deshacerse del viejo yo y adoptar al nuevo yo?
Deshacerse del viejo yo y adoptar al nuevo yo en el contexto bíblico tiene que ver con la transformación espiritual que ocurre cuando una persona decide seguir a Jesús. Es un concepto que se menciona varias veces en el Nuevo Testamento.
El versículo clave para este concepto es Efesios 4:22-24:
«En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los engañosos deseos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.»
El «viejo yo» o «viejo hombre» se refiere a nuestra antigua naturaleza pecaminosa. Es el conjunto de hábitos, actitudes y pecados que nos alejan de Dios. La Biblia nos insta a deshacernos de esta vieja naturaleza, a dejar atrás los pecados y las cosas del mundo que nos mantienen separados de Dios.
Por otro lado, «adoptar al nuevo yo» significa nacer de nuevo espiritualmente y vivir una vida nueva en Cristo. Se trata de cambiar nuestras antiguas formas de pensar, hablar y actuar para convertirnos en personas que viven de acuerdo con los deseos de Dios y que reflejen Su carácter.
Otro versículo que habla de esto es 2 Corintios 5:17:
«De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.»
Deshacerse del viejo yo y adoptar al nuevo yo implica un esfuerzo consciente y continuo por parte del creyente. Requiere una dedicación diaria para vivir de acuerdo con las enseñanzas de Jesús y no volver a nuestras antiguas formas pecaminosas. Sin embargo, también es una transformación que Dios opera en nosotros a medida que nos sometemos a Su voluntad y buscamos una relación más profunda con Él.
Preguntas Frecuentes
En conclusión, cuando la Biblia se refiere a ‘despojarse’, está hablando de un proceso voluntario y consciente de dejar atrás aquello que no corresponde con nuestra nueva naturaleza en Cristo. No se trata simplemente de cambiar ciertos comportamientos, sino de una renovación profunda en nuestra manera de pensar y vivir. Despojarse implica dejar nuestros viejos hábitos, actitudes y pecados para poder vestirnos de la vida nueva que Jesús ofrece.
El proceso de despojarse es esencial para nuestro crecimiento espiritual. Como vimos en los versículos que analizamos, es parte fundamental de nuestra transformación y conformación a la imagen de Cristo. Por lo tanto, este concepto no debe ser tomado a la ligera, sino como un compromiso diario y constante.
En términos prácticos, ‘despojarse’ significa evaluar constantemente nuestras acciones, pensamientos y actitudes, y cambiar aquello que no glorifica a Dios. Significa también, buscar el consejo y dirección del Espíritu Santo en cada paso del camino.
Este camino no siempre será fácil, pero según la promesa divina, será gratificante. Como escribió Pablo en la carta a los Colosenses: «Pero ahora debéis despojaros de todo esto: ira, enojo, malicia, blasfemia, lenguaje obsceno…». Si logramos despojarnos de estas cosas, podremos llenarnos del amor, la bondad, la humildad y la paciencia que Dios desea que tengamos.
Por último, te animo a tomar un momento en tu día para reflexionar sobre qué áreas de tu vida necesitan una «desposesión». Pídele a Dios que te muestre dónde debes trabajar y pide su ayuda para este proceso. Nunca olvides que, aunque nos toca a nosotros despojarnos, no estamos solos en el camino.